Un hombre susurró: Dios, habla conmigo
Y un Ruiseñor comenzó a cantar
Pero el hombre no oyó.
El hombre repitió: Dios, habla conmigo
Y el eco de un Trueno se oyó
Más el hombre fue incapaz de oír.
El hombre miró alrededor y dijo: Dios, déjame verte
Una Estrella brilló en el cielo
Pero el hombre no la vio.
El hombre comenzó a gritar: Dios, muéstrame un milagro
Un Niño nació
Mas el hombre no sintió el latir de la vida.
El hombre comenzó a llorar y a desesperarse: Dios, tócame y déjame saber que estás aquí conmigo...
Y una Mariposa se posó suavemente en su hombro
El hombre espantó la mariposa con la mano y desilusionado
Continuó su camino, triste, solo y con miedo.
Había una vez un cortador de piedra que no estaba satisfecho consigo mismo y con su posición en la vida.
Un día pasó por la casa de un rico mercader. A través del portón abierto, vio muchas riquezas y visitas importantes. "¡Qué poderoso debe ser ese mercader!" pensó el cortador de piedras. Se puso muy envidioso y deseó poder ser como el mercader.
Para su sorpresa, repentinamente se transformó en mercader, disfrutando más lujos y poder que los que jamás pudo imaginar, pero era envidiado y detestado por aquellos con menor riqueza que él. Pronto un alto oficial pasó por allí, llevado en andas en un trono, acompañado por lacayos y escoltado por soldados sonando gongs. Todos, sin importar su riqueza, tenían que inclinarse ante la procesión. "¡Qué poderoso es ese oficial!" pensó. "¡Quisiera ser un alto oficial!"
Entonces se transformó en un alto oficial llevado a todos lados en andas en su adornado trono, temido y odiado por toda la gente de los alrededores. Era un caluroso día de verano, por lo tanto el oficial se sentía muy incómodo en el trono. Miró al sol en lo alto. El sol brillaba orgulloso en el cielo, inmutable ante su presencia. "¡Qué poderoso es el sol!" pensó. "¡Desearía ser el sol!"
Entonces se transformó en el sol, brillando con fuerza sobre todo el mundo, abrasando los campos, insultado por granjeros y trabajadores. Pero una enorme nube negra se movió entre el y la tierra, como para que su luz no pudiera brillar sobre todos ahí abajo. "¡Qué poderosa es esa nube de tormenta!" pensó. "¡Desearía ser una nube!"
Entonces se convirtió en una nube, inundando los campos y poblados, escuchando los gritos que todos le proferían. Pero pronto encontró que era alejada por alguna fuerza poderosa, y se dio cuenta que era el viento. "¡Qué poderoso que es!" pensó. "¡Desearía ser el viento!"
Entonces se convirtió en el viento, volando tejas de los techos de las casas, sacando árboles de raíz, temido y odiado por todos. Pero después de un rato arrasó contra algo que no se movía, sin importar la fuerza que hiciera al soplar. Una enorme roca. "¡Qué poderosa es esa roca!" pensó. ¡Quisiera ser una roca!"
Entonces se convirtió en una piedra, más poderosa que cualquier otra cosa en el mundo. Pero cuando estaba allí, escuchó el sonido de un martillo golpeando un cincel sobre la dura superficie, y sintió que lo estaban cambiando. "¿Qué puede ser mas poderoso que la roca?" pensó.
Miró y vio delante de sí la figura del cortador de piedra.
Un guerrero, un samurai, fue a ver al Maestro Zen Hakuin y le preguntó: "¿Existe el infierno? ¿Existe el cielo? ¿Dónde están las puertas que llevan a ellos? ¿Por dónde puedo entrar?".
Era un guerrero sencillo. Los guerreros siempre son sencillos, sin astucia en sus mentes, sin matemáticas. Sólo conocen dos cosas: la vida y la muerte. El no había venido a aprender ninguna doctrina; sólo quería saber dónde estaban las puertas, para poder evitar la del infierno y entrar en el cielo. Hakuin le respondió de un amanera que sólo un guerrero podía haber entendido.
"¿Quién eres?", le preguntó Hakuin.
"Soy un samurai", le respondió el guerrero. En Japón, ser un samurai es algo que da mucho prestigio. Quiere decir que se es un guerrero perfecto, un hombre que no dudaría un segundo en arriesgar su vida. "Soy un samurai, un jefe de samuráis. Hasta el Emperador mismo me respeta", dijo.
Hakuin se rió y contesto: "¿Un samurai, tú? Pareces un mendigo".
El orgullo del samurai se sintió herido y olvidó para qué había venido. Saco su espada y ya estaba a punto de matar a Hakuin cuando éste le dijo": Esta es la puerta del infierno. Esta espada, esta ira, este ego, te abren la puerta".
Esto es lo que un guerrero puede comprender. Inmediatamente el samurai entendió. Puso de nuevo la espada en su cinto y Hakuin dijo: Aquí se abren las puertas del cielo".
El cielo y el infierno están dentro de ti. Ambas puertas están dentro de ti. Cuando te comportas de forma inconsciente, estás a las puertas del infierno; cuando estás alerta y consciente estas en las puertas del cielo.
La mente es el cielo, la mente es el infierno y la mente tiene la capacidad de convertirse en uno de ellos. Pero la gente sigue pensando que existe en alguna parte, fuera de ellos mismos… El cielo y el infierno no están al final de la vida, están aquí y ahora. A cada momento las puertas se abren…en un segundo se puede ir del infierno al cielo, del cielo al infierno.
Un maestro oriental que vio cómo un alacrán se estaba ahogando. Decidió sacarlo del agua pero, cuando lo hizo, el alacrán le picó.
Por la reacción al dolor, el maestro lo soltó, y el animal cayó al agua y de nuevo comenzó a ahogarse. El maestro intentó sacarlo otra vez, y de nuevo el alacrán le picó.
Alguien que había observado todo se acercó al maestro y le dijo:
—Perdone, ¡pero usted es terco! ¿No entiende que cada vez que intente sacarlo del agua le picará?
El maestro respondió:
—La naturaleza del alacrán es picar, y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar.
Y entonces, ayudándose de una hoja, el maestro sacó al animalito del agua y le salvó la vida.
Esta es una historia que nos enseña que el verdadero valor de las cosas solo puede ser apreciado por un experto.
"Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?"
El maestro, sin mirarlo, le dijo:
-Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después...- y haciendo una pausa agregó Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.
-Eh...encantado, maestro -titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.
-Bien- asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho, agregó- toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete ya y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.
El joven tomó el anillo y partió.
Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo.
Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, y rechazó la oferta.
Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado -más de cien personas- y abatido por su fracaso, monto su caballo y regresó.
Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.
Entró en la habitación.
-Maestro -dijo- lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.
-Que importante lo que dijiste, joven amigo -contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él, para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuanto te da por él. Pero no importa lo que te ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.
El joven volvió a cabalgar.
El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:
-Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.
-¡¿58 monedas?!-exclamó el joven.
-Sí -replicó el joyero- Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... si la venta es urgente...
El Joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.
-Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.
Un estudiante de artes marciales se aproximó el maestro con una pregunta. "Quisiera mejorar mi conocimiento de las artes marciales. Además de aprender contigo quisiera aprender con otro maestro para aprender otro estilo. ¿Que piensas de esta idea?" "El cazador que persigue dos conejos", respondió el maestro, "no atrapa ninguno".
Hay clara evidencia de que nuestro planeta esta colapsando, la temperatura del planeta ha estado aumentando debido a la quema constante de combustibles para nuestras maquinas y fabricas, esto ha provocado el derretimiento de los glaciares de la tierra lo que ha liberado agua a la atmósfera haciendo crecer a los ríos, mares y provocando grandes lluvias. Las inundaciones recientes en Europa, Asía y América así lo confirman. Recientemente también se descubrió desde el espacio una enorme nube de contaminantes esparcida a lo largo de varios países de Asia que provocó nocivos efectos en la población, pero sobre todo contribuyo al "efecto de invernadero" lo que elevará aún más la temperatura de nuestro planeta en el futuro cercano. Por todos lados hay problemas y pleitos por posesión de tierras, desempleo, hambre y pobreza, no cabe duda los recursos son cada día más escasos. En la tierra existen miles de especies vivientes pero solamente una, el ser humano, consume el 40% de los recursos del mundo. Cada 10 segundos desaparece el equivalente a cinco campos de fútbol de bosques y selvas. Cada diez segundos se extingue una especie de animal, especie que jamás volverá a regocijarse de vivir en este planeta que le dio la vida. Y cada diez segundos llegan veinticinco personas más que reclamarán "sus derechos" haciendo que ese 40% muy pronto se eleve más, porque desafortunadamente seguimos pensando que la única manera que tenemos de trascender es reproduciéndonos. Mientras los recursos naturales han ido dramáticamente a la baja la riqueza expresada en cosas materiales y en ceros de una cuenta bancaria han crecido a niveles inimaginables. A pesar de ello tenemos muchas paradojas, mientras más "ricos" somos más infelicidad hay en el mundo, mientras más personas somos más solos nos sentimos y mientras más religiones tenemos hay más vacíos espirituales. Por si fuera poco la competencia desmedida dentro de un sistema con cabida para pocos ganadores y muchos perdedores ha creado una inequitativa distribución de la riqueza generando mucha pobreza y desempleo para contribuir a aumentar la infelicidad y la frustración de una sociedad basada en el consumo y satisfacción de los más básicos instintos del ser humano. Albert Einstein solía decir: "Locura es seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes". No hace falta ser Einstein para saber que de no cambiar nuestras practicas sociales más pronto de lo que pensamos la vida en este planeta se extinguirá y nosotros con ella. ¿Qué podemos hacer para salir de esta trampa mortal que hemos creado? Combatir la esencia de todos nuestros males: El egoísmo. Esa ilusión humana que nos hace creer que somos seres independientes a lo que nos rodea y que todo lo que existe es para nuestra satisfacción y beneficio. Durante siglos hemos inventado y repetido historias que nos proclaman los dueños del mundo "el centro de la creación" que nos dan todos los derechos sobre nuestra compañera (la mujer) y que nos permiten "enseñorearnos" sobre los demás animales. ¿Será acaso nuestro destino sucumbir ante tal espejismo? A pesar de lo que digamos y creamos seguimos sujetos a las leyes de la naturaleza y ahora hemos comenzado a pagar el alto precio por nuestra soberbia e ignorancia. En la naturaleza la ley que manda es la continuidad del más fuerte, y fuerte me refiero en términos de adaptación con su entorno. En la lucha por sobrevivir todas las especies han tenido que ser egoístas y buscar a toda costa el dominio de su entorno para favorecer su desarrollo. Podríamos decir que la evolución de las especies ha estado basada en un enorme egoísmo que les ha permitido sobrevivir, es por eso que no es raro que una especie que tome el control de todo un planeta tenga como característica principal el egoísmo. Todas las especies son egoístas y pueden sobrevivir durante un tiempo en un perfecto equilibrio, pero tarde o temprano la perfecta adaptación de alguna de ellas le hará predominar sobre las demás, controlando por completo su entorno, adaptándolo y cambiándolo a sus necesidades y requisitos, expandiéndose a costa de la extinción de las demás. Hubo una época en que los virus dominaron el mundo y también los dinosaurios pero afortunadamente algo sucedió antes de que terminaran por consumir a toda la vida sobre la tierra. Cuando una sola especie llega a un punto de control tal que transforma todo el medio ambiente a sus necesidades la vida es insostenible para las demás especies de las cuales la especie dominante también dependía para vivir, por lo tanto el resultado es la extinción completa de la vida en ese planeta. ¿Será este el destino de todas las especies? Sí, a menos que alguna de ellas logre a tiempo combatir el egoísmo. Tal vez en toda la historia del Universo, el ser humano es la única especie viviente que desarrollo para sobrevivir inteligencia y conciencia. Conciencia para entender que el verdadero lugar que ocupamos dentro del Universo y comprender que todo esta íntimamente relacionado, que la sensación de independencia es tan solo una de las tantas ilusiones de nuestra mente, la cual suele hacerle más caso a los sentidos que a la razón. ¿Pero que acaso la vista no nos dijo que la tierra era plana?, no fue hasta que el hombre observo y razonó que se dio cuenta que el mundo en el que vivía era redondo. La ilusión de independencia nos hace creer que podemos ganar a costa de que otros puedan perder, nos impide trabajar en equipo, nos lleva a imponer nuestra voluntad y puntos de vista a costa de someter los de los demás y también es generadora de envidias. Pero también es la raíz fundamental de nuestro profundo miedo a la muerte y a la soledad. Solamente despertando nuestra inteligencia podremos desarrollar una visión que nos libere de esta peligrosa ilusión para darnos cuenta que las cosas no son lo que parecen a simple vista. El despertar este preciado talento no solo nos ayudará a competir contra esas maquinas cibernéticas que repiten y memorizan mucho mejor que nosotros, pero que no piensan aunque si se apoderan de nuestros trabajos, sino que también nos permitirá desarrollar una clara visión del Universo en que habitamos para poder entender que no somos el centro de él, sino tan solo una pequeña nota de la sublime Sinfonía Cósmica. En una ocasión el Jefe Piel Roja de Washintong escribió lo siguiente: "Los caras pálidas deben enseñarle a sus hijos lo que los nuestros ya saben: que la tierra es nuestra madre, lo que la tierra padezca será padecido por sus hijos… El hombre no teje el destino de la vida, el hombre es sólo una hebra en ese tejido, lo que haga en ese tejido, se lo hace a sí mismo." Albert Einstein también se refirió a ello de la siguiente forma: "El ser humano es tan solo una parte del todo, llamado "Universo", una parte limitada en tiempo y espacio. Se percibe así mismo, en pensamiento y sentimiento, como algo separado del resto -un tipo de ilusión óptica del subconsciente-. Esta ilusión es una clase de prisión para nosotros, nos restringe a decisiones personales y por tanto afecta a los que nos rodean… Nuestra tarea debería de ser liberarnos de esta prisión, ampliando nuestro circulo de compasión para incluir a todas las criaturas vivientes y a toda la belleza de la naturaleza." Buda hace más de 2,500 años lo dijo así de breve: "Yo soy aquello, tu eres aquello, todo es aquello". Es solo despertando nuestra conciencia y profundizando en el conocimiento del Universo que entenderemos lo íntimamente relacionados que estamos con él, entonces nos quedará claro que nuestras acciones afectan al todo y el todo nos afecta a nosotros porque todo es uno. En un mundo con tantas variables y fuerzas en juego en el que no tenemos control sobre nada, más que sobre nosotros mismos, debemos de comenzar un cambio dentro de nosotros, porque es ahí donde reside el egoísmo pero es ahí también donde esta la fuerza y capacidad para vencerlo. Hay mucho que puedes hacer por ti y por el mundo. Despierta esa enorme fuerza y capacidad que llevas dentro y déjala que te guié para beneficio de todos. ¿El premio? ... La verdadera y profunda felicidad.
Hola a todos! Me llamo Daniel Alberto Contrera Tengo 16 años. Vivo en Córdoba, Argentina. Mi signo es Sargitario. Soy un buen tipo, no me cuesta relacionarme con otras personas, me gusta todo tipo de música pero prefiero el cuarteto. Toco la guitarra criolla y me especialiso tocando folklore. Practico Karate desde el 2001 y pienso seguir por muchos años mas. Me gusta salir a bailar y trato de disfrutar la vida en un 100%. Sin más que decirles me despido. Les deseo a todos lo mejor y espero que les guste mi blog. Son todos muy bienvenidos y espero sus comentarios. Saludos.